Me dijeron que el mar cura todas las heridas.
Me contaron, también, que el agua que tenemos dentro de nuestro cuerpo, es un pedacito de mar que nos prestaron cuando éramos tan sólo un manojo de células.
Dicen que el sonido del mar calma hasta a los más desesperados, si se lo logra escuchar con suficiente atención y durante suficiente tiempo.
Y, también, que el agua del mar se lleva con cada ola, cada una de nuestras lágrimas saladas, y que por eso también, es imposible que se seque algún día.
Dicen que cualquiera que haya tenido la posibilidad de ver alguna vez el mar, siempre querrá volver.
Que flotar un rato en el mar, siempre trae consigo los pensamientos más claros, más tranquilos.
Y que el mar es traicionero, y que nunca hay que dejar de tratarlo con el debido respeto que se merecen las aguas cuando se saben peligrosas.
Hablan de tesoros enterrados, barcos hundidos, cuerpos sin nombre corroídos por el paso del tiempo.
Dicen que esconde bancos de arena, caracoles gigantes, peces de colores inimaginables, mensajes en botellas que tal vez nunca se animan a llegar a ninguna orilla.
Cuentan que el cuerpo se acostumbra rápidamente al frío apenas flota en el agua de mar, y que este frío no se vuelve a sentir hasta que se está afuera.
Dicen que el mar hace bien, siempre. Que es como una cura casi milagrosa.
Hablan de náufragos, de piratas y de corales.
Dicen que nadie sabe lo que hay en la profundidad más extrema de sus aguas, que es un misterio todavía por develar.
Hablan de desembocaduras de ríos largos, de islas escondidas y de aguas frías y transparentes.
Dicen que en algún lugar, el mar se junta con el cielo.
... todo eso dicen.
Así que voy a ir en busca de una "playa solitaria" para sentarme y observar... sin saber si meterme y arriesgarme... o si quedarme admirándolo todavía un rato más desde la orilla.
Para rebuscar con el pie el lugar y el momento en que la arena cambia de temperatura.
Para disfrutar del calorcito del sol... ese mismo que echo tanto de menos en estos días.
Para intentar entender mis neuras junto a una Coca-Cola Zero, intentando saber que coño hacer cuando las cosas van mal y que coño sentir, intentando buscar respuestas... o simplemente dejar mis preguntas en el aire.
Para rebuscar con el pie el lugar y el momento en que la arena cambia de temperatura.
Para disfrutar del calorcito del sol... ese mismo que echo tanto de menos en estos días.
Para intentar entender mis neuras junto a una Coca-Cola Zero, intentando saber que coño hacer cuando las cosas van mal y que coño sentir, intentando buscar respuestas... o simplemente dejar mis preguntas en el aire.
Y cerrar los ojos, contar hasta tres y desear que cuando los abra... estés a mi lado.






5 CoSiTaS para Mí:
Así es mi Mar, todo y nada, furioso y calmo, luz y oscuridad, sola y en compañía ... Nada como la Mar para llevarse lo que nos sobra aunque no nos devuelva nada. Yo me conformo solo con su olor y su sonido.
Un abrazo enorme y marino.
Ya sabía yo, que tu MAR y el mío se parecían mucho. Yo me quedo con su olor, con su sonido y con esa sensación... cuando la arena se pierde entre las manos.
Besos.
El mar siempre dicta sentencia, siempre escucha y siempre consuela. Espero que hayas recibido buena noticias, y que la visita a las olas haya sido en busca de inspiración de la buena.
Somos mares a los que vendrán a desembocar muchos o pocos ríos, pero cualquiera de ellos nos harán crecer (nunca descrecer).
Abriste los ojos, ¿y?,¿no está?, pues sigue "oleando" la vida...igual te cae un buen tesoro, ya sabes, de esos que tocan fondo...
Un beso y feliz fin de semana.
Se te echaba de menos Joseluinike...Me quedo con haber encontrado ese punto en el que la arena cambia de temperatura... para eso es necesario rebuscar con el pie en la arena. Inspiración... no sé. Tal vez encontrar algo que temía perdido.
Gracias V... el verbo olear no lo conocía, pero desde este momento me lo apunto.
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